Por Federico Elián Pipman, MBA
Fundador de Mamá Mía 360 | Consultor en comunicación y desarrollo con propósito
בין פסח לשבועות: המסע הפנימי – o el viaje del emprendedor
Entre la salida de Egipto (Pesaj) y la entrega de la Torá (Shavuot) transcurren 49 días, conocidos como Sefirat HaOmer. No es solo una cuenta matemática, sino un proceso espiritual de refinamiento personal. Cada día representa un paso de crecimiento, de introspección, de pulido emocional y ético.
Y ese mismo proceso es el que vive cualquier emprendedor, marca o profesional independiente: salir del caos (Egipto), ordenar sus valores, y prepararse para recibir su propio “Monte Sinaí” (visión, estrategia, impacto).
Sefirat HaOmer como plan de marketing espiritual
Podríamos decir que Sefirat HaOmer es el primer embudo de conversión de la historia. Comienza con un pueblo desorganizado y termina con una nación lista para recibir su propósito. ¿Cómo?
- Claridad de misión
- Identificación de fortalezas y debilidades
- Trabajo interno sostenido y progresivo
- Conexión constante con una meta superior
Exactamente lo que debería hacer cualquier profesional del marketing o relaciones públicas: no comunicar solo para vender, sino para transformar.
7 semanas, 7 cualidades: herramientas de liderazgo emprendedor
Cada semana del Omer se asocia con una sefirá (atributo espiritual). Esta estructura es también un modelo de coaching emocional aplicado a los negocios:
- Jesed (bondad) – ¿Tu marca aporta? ¿Das antes de pedir?
- Gvurá (disciplina) – ¿Sabés decir que no? ¿Ponés límites estratégicos?
- Tiferet (armonía) – ¿Tu branding comunica equilibrio entre emoción y razón?
- Netzaj (persistencia) – ¿Seguís incluso cuando no hay resultados inmediatos?
- Hod (humildad) – ¿Escuchás a tu audiencia? ¿Sabés cuándo delegar?
- Yesod (fundamento) – ¿Tu storytelling tiene raíz, verdad y conexión real?
- Maljut (liderazgo)
- – ¿Cómo impactás? ¿Qué legado estás dejando?
Cada semana es un módulo. Cada día, una sublección. Si lo tomás en serio, Sefirat HaOmer puede ser el mejor curso intensivo de branding con alma.
Relaciones Públicas y el conteo: visibilidad con intención
En relaciones públicas no basta con “contar cosas”, hay que saber qué contar, cuándo y para qué. Así como cada día del Omer es nombrado, contado y valorado, una buena estrategia de comunicación debe ser ordenada, continua y significativa.
En Mamá Mía 360, cuando trabajamos con emprendedores y organizaciones, planteamos campañas en capas:
- Inicio – Pesaj: liberar viejos discursos, limpiar el mensaje.
- Proceso – Omer: construir contenidos con intención, paso a paso.
- Revelación – Shavuot: presentar el producto o servicio como algo con valor transformador.
El Omer y el mindset emprendedor
Muchos emprendedores quieren llegar a la cima en 3 días. Pero la Torá nos enseña que el camino verdadero se construye en 49 pasos. Sin atajos. Cada email, cada reunión, cada publicación es parte de la cuenta. Lo importante no es solo el destino, sino quién te convertís en el proceso.
Por eso desde Bufete Latino, Coaching Kosher y nuestras redes de networking profesional, fomentamos una cultura de crecimiento paso a paso. La integración del olé, la construcción de alianzas, la comunicación con impacto, no nacen de un día para el otro. Se construyen como el Omer: con presencia, paciencia y propósito.
¿Y el bonus track del día 50?
Shavuot llega sin fecha fija. No se anuncia como Rosh Hashaná o Pésaj. ¿Por qué? Porque la recompensa viene después del trabajo silencioso y diario. El mismo principio aplicamos al emprender: el éxito no se publica en redes, se construye en backstage.
Conclusión: ¿Estás contando los días o hacés que los días cuenten?
Los 49 días del Omer nos enseñan que el crecimiento real no es casualidad, sino consecuencia. Como emprendedores, no podemos permitirnos vivir en piloto automático. Necesitamos pausa, propósito y planificación.
Este Omer, animate a hacer tu propio conteo:
- ¿Qué habilidad vas a trabajar esta semana?
- ¿Qué parte de tu comunicación necesita pulido?
- ¿A qué valor de tu marca le vas a dar más espacio?
Porque cuando el marketing tiene alma, los números también se iluminan.

