
No viniste a sobrevivir. Viniste a encender una luz.
Por MBA Federico Pipman – Asesor de negocios y Coach motivacional
“El alma de Israel está hecha para subir, siempre subir. Aun cuando parece caer, en verdad se prepara para un ascenso más grande.”
«נשמת ישראל נועדה לעלות, תמיד לעלות. ואף כאשר היא נראית כנופלת — בעצם היא מתכוננת לעלייה גדולה יותר.»
— Rav Avraham Itzjak HaCohen Kook
Yo no hice aliá por accidente.
No vine perdido, ni sin idioma, ni sin estudios.
Vine bh con herramientas. Vine sabiendo. Vine eligiendo.
Y sin embargo, fue uno de los caminos más desafiantes que recorrí en mi vida.
Hacer aliá cuando sabés todo… y no sabés nada
El que piensa que porque hablás hebreo la vida va a ser fácil, no entendió nada.
El idioma puede abrir puertas, pero no sana la soledad.
No reemplaza el abrazo de un papá que te diga: «Estoy orgulloso de vos.»
En mi caso fue al revés.
Mi papá nunca entendió por qué vine. Nunca apoyó mi decisión.
Y cada vez que las cosas se ponían difíciles, su voz me retumbaba:
«Volvé, ¿quién te manda?»
No soy el único
Una mujer que conocí llegó con dos hijos chiquitos y una valija rota. Me dijo: “Vine a cumplir el sueño que mis abuelos no pudieron”. Hoy trabaja como médica en hebreo y bh se volvió a casar y tuvo más hijos.
Un hombre de 72 años me confesó: “No quiero morir sin haber vivido en Eretz Israel”. Hizo aliá solo. Va al minian todos los días y se volvió a casar.
En el 2012 un chico argentino me escribió cuando estaba en el ulpán que extrañaba tanto a su mamá que lloraba escondido. Pero que no se iba a ir. Me dijo: “No vine para tenerla fácil. Vine para tenerla real.” BH ya terminó el ejercito y la universidad está casado con 3 hijos sus padres y abuelos hicieron alía.
Pero me mandaba algo más grande
Yo sentía que este camino, aunque fuera cuesta arriba, tenía sentido.
Sentía que Israel me dolía, pero me despertaba.
Que me desafiaba, pero me hacía crecer.
Y que yo tenía que estar acá.
Para construir. Para ayudar. Para alumbrar.
La aliá no es un vuelo. Es una caminata.
Los olim no somos turistas.
No vinimos a buscar sol, humus, Shakshuka y falafel.
Vinimos con mochilas llenas de historia, de abuelos que soñaron con esto,
de familias que no entienden lo que hicimos.
Vinimos con miedo. Pero también con misión.
Y si estás leyendo esto, vos también estás en esa misión.
Dejarlo todo para tenerlo todo
Venimos desde países donde teníamos idioma, amigos, asado, rutinas.
Acá aprendemos a pedir ayuda, a leer carteles, a caminar más liviano.
Aliá no es solo mudarse.
Es transformarse.
Es morir un poquito para volver a nacer en hebreo, en emuná, en comunidad.
Ser ole es sembrarse en tierra santa
Y sí, a veces los brotes tardan en salir.
Pero cuando salen, no hay raíz más fuerte.
No hay hoja más verde.
No hay fruto más dulce que el que se da en esta tierra.
No vine a buscar comodidad. Vine a darme por entero
La aliá no siempre es poética. A veces es burocrática. Fría. Injusta.
Pero si la atravesás con propósito, cada trámite se convierte en tikún.
Cada obstáculo en músculo.
Cada día en una mitzvá viviente.
Una lección de Rav Richard Kaufmann
Cuando el Rav Richard Kaufmann llegó a Israel, consiguió trabajo como mozo.
Un día le preguntó a su rabino qué pensaba de eso.
Su rabino Daniel Stavsky le respondió:
“Está perfecto. Así te vas a acostumbrar a servir a Am Israel.”
Esa frase me atraviesa.
Porque ser ole es también eso:
Servir.
Escuchar.
Entregar el corazón incluso en lo pequeño.
Cada bandeja, cada palabra en hebreo, cada día de esfuerzo
es una forma de honrar al pueblo de Israel y a Ashem.
Vos también estás sembrado en esta tierra
Quizás no te lo dijeron hoy, pero te lo digo yo:
Estás haciendo historia.
Aunque no salga en los diarios.
Aunque nadie te aplauda.
Aunque llores en silencio o sonrías sin motivos.
Aliá es un acto de fe diaria.
Es la emuná en acción.
Es mirar el cielo y decir:
«Ashem, no sé cómo, pero confío en el por qué.»
Si nadie te lo dijo, te lo digo yo:
Estoy orgulloso de vos.
Tu historia importa.
Lo que estás haciendo es valiente.
Y no estás solo.
Frases para grabar en la neshamá
“No viniste a sobrevivir. Viniste a encender una luz.”
“Aliá no es cambiar de país. Es cambiar de propósito.”
“El que sube con conciencia, no se rinde con cansancio.”
“No todo el mundo te va a entender. Pero viniste a cumplir tu misión, no a buscar aprobación.”
“Cada día que resistís, estás haciendo historia.”
¿Qué podés hacer hoy?
Mandale un mensaje a otro ole y preguntale cómo está.
Agradecé, incluso lo difícil.
Conectá con tu propósito.
Hacé algo por Am Israel, aunque sea pequeño.
Recordá: viniste a ser parte de algo eterno.
Imaginá esto…
Cerrá los ojos un instante.
Imaginá que tu bisabuelo, tu tatarabuela, tus ancestros,
te están mirando desde lo alto del cielo.
Te ven caminando por Yerushalayim.
Te ven peleando con el hebreo, buscando trabajo, haciendo compras en el shuk.
Y sonríen.
Porque cada paso tuyo acá,
es un paso que ellos soñaron durante generaciones.
Y hoy, lo estás cumpliendo por ellos.
Cierre
Quizás tu familia no te entendió.
Quizás muchos pensaron que ibas a volver.
Quizás vos mismo dudaste mil veces.
Pero no volviste.
Te quedaste. Te plantaste. Te encendiste.
Y eso, no es solo un logro.
Es un legado.
Porque en este país no viniste a buscar refugio.
Viniste a cumplir una promesa ancestral.
Viniste a ser parte de algo eterno.
Y esa luz que llevás adentro…
Esa luz no se apaga.
Esa luz es Am Israel.
✍️ MBA Federico Pipman
Asesor de negocios y Coach motivacional
Ole, soñador, formador de olim con alma judía sionista

