
Cuando el naming enamora: la magia de “Quesería de ti sin mi” (y otros casos de nivel Dios)
Hay nombres que describen.
Hay nombres que venden.
Y hay nombres que se tatúan en la memoria colectiva.
“Quesería de ti sin mi” no es solo un cartel en una pared: es un golpe maestro de creatividad que mezcla humor, romance y queso (en todos los sentidos de la palabra).
En marketing, un buen nombre debe:
- Ser recordable – Fácil de pronunciar, imposible de olvidar.
- Conectar emocionalmente – Evocar una imagen, una historia, una sonrisa.
- Diferenciarse – No sonar como el resto del mercado.
- Ser compartible – Algo que la gente quiera fotografiar y subir a redes.
Este naming cumple los cuatro puntos y, además, tiene doble capa de significado:
• Literal: es una quesería.
• Emocional: parafrasea una frase romántica que todos hemos escuchado.
El resultado: el cliente sonríe, siente afinidad con la marca, y sin darse cuenta ya la está recomendando.
Por qué este naming es nivel “Dios”
• Genera conversación: No solo vendés queso, vendés tema de charla.
• Rompe el hielo: Una sonrisa predispone mejor que cualquier descuento.
• Activa el boca a boca: El cliente se convierte en tu publicista gratuito.
• Crea marca humana: Ya no sos un negocio genérico, sos “los de la frase”.
Mi propia historia: cómo nació “Mama Mía”
Corría el año 2018 y tenía que ir al contador para inscribirme como empresa.
Ese mismo día, mi mamá —buena, cariñosa, pero intensamente sobreprotectora— me llamó más de 15 veces. Algo absolutamente normal en una yidishe mame, aunque el ingale ya esté casado, viva en otro país y tenga hijos.
En medio de la reunión, el contador me pregunta:
“¿Y cómo la vamos a llamar?”
Sin pensarlo, con una mezcla de humor y cariño, solté:
“Poné Mama Mía.”
Fue casi un chiste del momento… pero resultó profético. El nombre pegó y pegó muchísimo.
Los israelíes lo aman, los clientes lo sienten cercano, familiar, lleno de calidez.
Hoy “Mama Mía” no es solo mi empresa: es un guiño cultural, un abrazo de marca y, de alguna forma, un homenaje a mi mamá.
Aprendí que a veces el mejor naming no nace de un brainstorming en una agencia, sino de una historia real que transmite quién sos y de dónde venís.
11 ejemplos brillantes de naming creativo
- Parrilla “Asado y Vuelvo” – Humor argentino y pasión por la carne.
- Verdulería “La Banana que Ríe” – Humor visual y memorable.
- Lavandería “Se lava pero no se presta” – Refrán popular adaptado.
- Ferretería “A Todo Tornillo” – Picardía y vínculo directo con el rubro.
- Tienda de ropa “Casi Nueva” – Perfecto para segunda mano de calidad.
- Cafetería “Café que te Vi” – Romántico, simple y cercano.
- Verdulería “La Naranja Mecánica” – Impacto cultural instantáneo.
- Heladería “Yogurrrtazo” – Divertido y sonoro.
- Papelería “Papel y Punto” – Simple y contundente.
- Pizzería “Mucho Gusto” – Saludo y promesa en dos palabras.
- Heladería “Qué Helado, Che” – Toque local y gracioso.
Lección para emprendedores
Un naming así no nace por accidente. Se gesta cuando entendés que el nombre no es solo una etiqueta, sino el primer embajador de tu marca.
Puede salir de un refrán, de una chispa creativa o de un momento espontáneo que captura tu esencia.
Invertir tiempo y creatividad en él es sembrar una semilla que puede florecer en ventas, viralidad y amor de cliente.
Como dice Seth Godin:
“El marketing ya no se trata de los productos que vendes, sino de las historias que cuentas.”
Y en mi caso, la historia empezó con 15 llamados de mamá… y terminó en un nombre que la gente recuerda, sonríe y repite.
Porque a veces el mejor nombre no se escribe en una reunión de marketing… se escucha en la voz de mamá.
Federico Pipman
CEO y Founder de mamá mía 360
Asesor de negocios y coach motivacional

