Vaetjanán: La parashá de los que no se rinden
Y también la mía…
Esta semana leemos Parashat Vaetjanán, y para mí tiene un significado aún más personal: es mi parashá de cumpleaños.
La tradición judía enseña que la parashá que se lee en la semana del nacimiento de una persona no es casualidad. Es una brújula espiritual. Contiene mensajes, desafíos y pistas sobre nuestro tikkún, sobre nuestra misión en este mundo, y sobre las fuerzas que Hashem nos dio para cumplirla.
¿Y qué sucede en Vaetjanán?
Moshe Rabenu —el líder más grande que tuvo el pueblo de Israel— está frente al mayor deseo de su vida: entrar a la Tierra de Israel. Y no se rinde. Reza 515 veces, con todas sus fuerzas, con todas sus palabras, con todo su corazón. Pero Hashem le dice: “Rav lach — es suficiente. No sigas.”
Y Moshe acepta. No porque no quiera más, sino porque entiende que su misión era liderar, no llegar.
Es una de las escenas más conmovedoras de toda la Torá: un líder con el corazón ardiente, que no baja los brazos, que reza, insiste, pide… y aun así, acepta con humildad la voluntad divina.
«En mi vida también tuve momentos de Vaetjanán. Sueños que recé con todas mis fuerzas, puertas que golpeé hasta dolerme los nudillos… y que, aun así, no se abrieron. En ese instante uno siente que el alma se rompe. Pero, como Moshe, aprendí que a veces Hashem nos detiene en la orilla para que otros crucen el río, y que nuestra misión quizás no es llegar… sino encender la luz que los guíe.»
¿Qué nos enseña esto?
Que no siempre vamos a llegar a todos los lugares que soñamos. Pero eso no significa que no estamos cumpliendo con nuestro propósito.
Que la grandeza no está solo en conquistar, sino también en saber cuándo dejar ir, cuándo confiar, y cuándo seguir adelante con fe.
Vaetjanán significa «y supliqué».
Pero también significa: “y seguí adelante”.
Con visión, con enseñanza, con transmisión.
Porque en esta misma parashá, Moshe le recuerda al pueblo los Diez Mandamientos, y les dice el Shema Israel, una de las declaraciones más potentes de nuestra fe.
Es la parashá del pedido que no fue concedido… pero también de las palabras que siguen resonando hasta hoy en cada judío.
En mi cumpleaños, no me llevo solo torta y abrazos.
Me llevo este mensaje:
- Rezar sin miedo.
- Insistir sin vergüenza.
- Aceptar sin quebrarse.
- Seguir enseñando. Seguir caminando.
Que este año traiga claridad, fuerza y visión para todos.
Y que nunca dejemos de rezar por lo que deseamos, ni de agradecer por lo que ya tenemos.
Porque a veces no se trata de cruzar la meta, sino de encender antorchas en el camino.
Moshe no entró, pero gracias a él nosotros sí entramos.
Él no pisó la tierra, pero plantó las raíces de un pueblo eterno.
Y eso también es cumplir la misión.
Vaetjanán es la historia de un “no” que cambió al mundo.
Y quizás, los “no” en nuestra vida no son fracasos, sino invitaciones a mirar más profundo.
A descubrir que nuestra misión no siempre está donde termina el sueño… sino donde empieza el legado.
Shabat Shalom umevoraj.
Vaetjanán: la parashá de los que siguen, aun cuando no entran.
MBA Federico Pipman asesor de negocios y Coach motivacional

