❌ Conformismo: El enemigo silencioso del crecimiento
Hay cárceles sin barrotes, sin muros, sin candados. Y sin embargo, millones viven presos en ellas. Se llama conformismo.
No grita. No golpea. No amenaza.
Pero te anestesia. Te adormece.
Y lo más peligroso: te convence de que no hay nada más allá.
¿Qué es el conformismo?
El conformismo no es aceptar la realidad.
Es resignarse a ella.
Es decirse frases como:
- “Es lo que hay…”
- “Ya estoy grande para cambiar…”
- “Más o menos, pero podría ser peor…”
Es elegir sobrevivir cuando podrías vivir.
Es repetir días en lugar de construir sueños.
Como dice Rashi al comentar la travesía en el desierto:
«No es el lugar el que determina la grandeza, sino la voluntad de moverse.»
El pueblo de Israel se hizo grande caminando, no quedándose.«El conformismo es el carcelero de la libertad, el enemigo del crecimiento.»
— John F. Kennedy
?️ Una observación desde la vida real
Todos los días hablo con personas. De todas las edades, de todos los orígenes: israelíes de nacimiento, olim de América Latina y de otros países, adolescentes, adultos mayores…
Y hay algo que me llama poderosamente la atención.
Casi todos son personas buenas, de bien, con valores, sentimientos nobles, honestos, con ganas de hacer las cosas bien. Pero hay un patrón que se repite: demasiados viven adormecidos.
No cuestionan. No generan. No luchan.
Confunden felicidad con resignación. Confunden humildad con invisibilidad.
Aceptan todo como si no hubiera otra opción. Falta rebeldía. Falta chispa. Falta condimento.
Esto se ve en el trabajo, en la casa, en la familia, en la forma en la que se adaptan a la vida en Israel. Y también, en el fondo, se nota que hay un concepto equivocado sobre cómo debe vivir un judío.
Desde el mundo cristiano se infiltraron ideas erróneas en nuestro inconsciente colectivo:
como si soñar en grande fuera orgullo,
como si esperar lo mejor fuera egoísmo,
como si brillar estuviera mal.
Pero el judaísmo dice lo contrario.
Rav Kook lo explicó de forma magistral:
La humildad no es decir “yo no sirvo” cuando tenés un alma llena de potencial.
Eso no es humildad, eso es mentira.
Ser humilde es reconocer todo lo que tenés —tu luz, tu fuerza, tus talentos—
y entender que son un regalo de Dios para usarlos con propósito.
No todo lo que te pasa tiene que seguir así.
No tenés que aceptar como destino lo que es solo una circunstancia.
Vos podés cambiar tu realidad. Y tenés el deber de esperar lo mejor de la vida:
- Por tu pareja.
- Por tus hijos.
- Por tus padres, que se rompieron el alma criándote.
- Pero, principalmente… por vos mismo.
¿Por qué caemos en él?
Porque es cómodo.
Porque da miedo fallar.
Porque nos enseñaron que el que se mueve, pierde.
Porque es más fácil seguir el guion que escribir uno nuevo.
Pero la comodidad mata más sueños que el fracaso.
“El miedo paraliza, pero el alma desea expandirse.
Solo cuando nos liberamos del miedo, comenzamos a ser realmente nosotros.”
— Rav Abraham Itzjak HaKohen Kook
¿Qué nos roba el conformismo?
- La ambición sana de crecer, mejorar, aprender.
- La pasión por crear algo propio.
- La chispa interna que nos conecta con nuestra misión.
- El derecho a elegir un destino diferente.
El conformismo es un asesino de potenciales.
No mata de golpe, pero mata lento. Y lo peor: te hace cómplice.
Cuando los espías volvieron de la Tierra Prometida, dijeron:
“No podemos conquistarla”. ¿Por qué? Porque se vieron pequeños.
La tragedia no fue lo que dijeron. Fue que se conformaron con no intentarlo.
(Bamidbar 13)
¿Cómo vencerlo?
- Incomodate con propósito.
Si algo te da miedo o te incomoda, ahí puede estar tu próxima conquista. - Preguntate todos los días:
“¿Estoy eligiendo esto, o simplemente me dejé llevar?”
- Rodéate de inconformistas.
La mediocridad es contagiosa. Pero la pasión también.
En Pirkei Avot está escrito:
“Hazte de un maestro, adquiere un amigo y juzga a cada persona favorablemente.”
Rodearse bien no es opcional: es una estrategia espiritual.
- Despertá tus sueños dormidos.
Esos que abandonaste, postergaste o enterraste por miedo. Volvé a ellos. - Recordá esto:
Lo contrario al éxito no es el fracaso. Es el conformismo.
El Rebe de Lubavitch enseñaba:
“El lugar donde estás no determina quién eres, pero el lugar al que te diriges sí.”«Lo opuesto al éxito no es el fracaso, sino el conformismo.»
Un llamado final
No naciste para “aguantar”.
Naciste para impactar. Para crecer. Para dejar huella.
Cuando Hashem llama a Abraham, le dice:
“Lej Lejá” – “Salí de vos mismo.”
No solo salí de tu tierra, de tu zona cómoda.
Salí de tu pequeña versión. Viajá hacia quien realmente podés ser.
El mundo no cambia por conformistas.
Cambia por valientes que se atreven a soñar más grande que sus excusas.
MBA Federico Pipman asesor de negocios y coach motivacional

