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El Árbol de la Vida Interior: ¿Dónde estás vos?

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El Árbol de la Vida Interior: ¿Dónde estás vos?

Todos los días me siento con emprendedores y con olim que recién llegaron a Israel. Algunos están llenos de ideas, otros llenos de miedo. La mayoría no sabe cómo empezar a explicar qué busca, qué quiere, cómo se siente. Y en cada caso, según la necesidad, vamos encontrando caminos. A veces usamos herramientas clásicas como la Rueda de la Vida. Y muchas veces usamos esta imagen: el Árbol de la Vida.

Porque me encanta. Porque ayuda. Porque permite identificar un punto de encuentro con uno mismo. Y desde ahí, trazamos un plan. Creamos juntos un punto de partida. Porque cuando sabés dónde estás, podés elegir hacia dónde ir.
Hay imágenes que son espejos. No muestran cómo nos vemos, sino cómo nos sentimos. Este dibujo simple, casi infantil, es una radiografía del alma. Un mapa emocional. Una fotografía de nuestras luchas y sueños. Y una pregunta silenciosa que incomoda con su simpleza:

¿Cuál de estas figuras sos vos hoy?
Algunos están trepando con fuerza (figura 1). Otros ya llegaron a la cima y celebran (21). Hay quienes caen al vacío (3), quienes ayudan a subir (7), y quienes simplemente no quieren saber nada (5). Unos sonríen (10), otros se esconden (8), otros descansan rendidos (19), y algunos fingen estar bien (15).

Este árbol no es de madera. Es un árbol de actitudes, emociones, decisiones.
Cada rama es un camino.
Cada posición, una historia.
Cada número, una forma distinta de pararse frente a la vida.
¿Quién fuiste ayer? ¿Quién sos hoy? ¿Quién querés ser mañana?

  • ¿Te sentís colgando como el 6, sin saber si subir o caer?
  • ¿Estás acompañando a alguien como el 12 y el 13, o empujando a otros como el 7?
  • ¿Estás sentado cómodo en tu zona de confort como el 10, o estás listo para dar el salto hacia lo desconocido como el 2?

Este ejercicio no busca juzgarte. Te invita a reconocerte. Porque no siempre podemos estar en la cima. A veces, hay que caerse para aprender. A veces, hay que ayudar a otros a subir, para recordar por qué empezamos. Y a veces, hay que parar, respirar, y simplemente observar dónde estamos parados.
Reflexión final: La cima no es un lugar, es una actitud

La verdadera cima no es el número 21. Es la valentía de levantarte cuando estás en el 5. Es tenderle la mano a alguien como el 14. Es decir “no estoy bien” como el 19 y empezar a sanar. Es aprender que cada etapa tiene sentido, que no hay errores, solo procesos.

Desafío práctico

  1. Elegí una figura del árbol que te represente hoy.
  2. Escribí por qué te sentís así. Sin juzgar. Solo reconocer.
  3. Marcá también la figura que representa el lugar donde te gustaría estar dentro de 30 días.
  4. Pegá la imagen en un lugar visible: tu espejo, tu cuaderno, la heladera.
  5. Recordalo todos los días. No sos un número. Sos movimiento.
    ¿Cuántos días más vas a pasar en una rama que no es tuya?

MBA Federico Pipman Asesor de negocios y coach motivacional

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