
“Faibel: el pequeño soñador que nos enseña a emprender”
Muchos crecimos viendo las aventuras de un ratoncito llamado Faibel Ratanovich, un pequeño migrante que deja su hogar en Rusia junto a su familia en busca de una vida mejor en Estados Unidos, el “Nuevo Mundo”. Lo que parecía una tierra de promesas, pronto se convierte en un territorio lleno de desafíos, desilusiones… y gatos.
La historia sigue a Faibel Ratanovich, un ratoncito judío ruso que emigra con su familia a Estados Unidos huyendo de los gatos que los persiguen en su país. Durante la travesía, Faibel se pierde y llega solo a América, creyendo que allí «no hay gatos». La película muestra su búsqueda por reencontrarse con su familia mientras descubre que el «sueño americano» no es tan perfecto como creía.
La historia de Faibel es, en realidad, la historia de muchos de nosotros.
- El viaje del migrante / El salto del emprendedor
Faibel y su familia escapan de la persecución, soñando con un lugar donde “no hay gatos”. Lo mismo hace un emprendedor o un ole jadash: deja atrás lo conocido, a veces lo cómodo, para apostar por algo nuevo. Lo hace empujado por una mezcla de necesidad, esperanza y fe.
Todo emprendedor inicia su camino creyendo que “allá afuera” todo será más fácil, más justo, más prometedor. Pero como le pasa a Faibel, la realidad golpea: no es fácil, hay competencia, hay trabas, hay decepción. Y sin embargo… seguimos.
- La separación como metáfora del proceso + Identidad judía
En la película, Faibel se pierde de su familia apenas llega. Queda solo en un mundo gigante. ¿Cuántos de nosotros no nos sentimos así en algún momento? Emigrar, emprender, liderar, muchas veces es un acto de soledad. Uno puede estar rodeado de gente… y aun así sentirse perdido.
Pero esa soledad también impulsa a crecer, a madurar, a buscar aliados. A construir comunidad. Faibel no se queda llorando: aprende, conecta, actúa.
Y algo que lo acompaña incluso en los momentos más oscuros, es su identidad. Faibel no es solo un ratoncito: es un ratón judío ruso, con historia, con raíces, con valores familiares. Aunque se pierde físicamente, no se pierde espiritualmente. Su nombre, su música, su familia, su herencia… todo lo acompaña y le da fuerza. En contextos de migración o emprendimiento, no perder quiénes somos es fundamental para no disolvernos en la confusión del entorno nuevo.
- El falso mito de la tierra prometida
En América, Faibel descubre que también hay gatos. Que los problemas no desaparecen por cambiar de país, de rubro o de empresa. Que siempre va a haber desafíos.
Esta verdad, por dura que sea, es esencial para cualquier líder o emprendedor: no existen los lugares perfectos. Lo que sí existe es la capacidad de transformar un entorno difícil en uno esperanzador.
- El poder de la resiliencia infantil
Lo fascinante de Faibel es que nunca se rinde. Busca, pregunta, se reinventa. Cree. A pesar de las pérdidas, de los engaños, de las falsas promesas… sigue adelante. Esa actitud es la esencia del emprendedor exitoso.
Muchas veces, olvidamos que la resiliencia no es resistir con dureza, sino adaptarse con flexibilidad. Como un niño que tropieza, llora, y se levanta.
- Los mentores y aliados en el camino
A lo largo de su viaje, Faibel no está completamente solo. Encuentra personajes clave como Tony, Bridget, o Henri el palomo francés, que le enseñan, lo animan, y lo ayudan a avanzar.
En nuestras vidas, como ole, emprendedores o líderes, también hay aliados silenciosos: mentores, rabinos, socios, colegas, incluso desconocidos que aparecen justo cuando más lo necesitamos.
Aprender a ver y valorar esas presencias es parte del crecimiento. Ningún camino lo recorremos solos, aunque a veces lo parezca.
- De la fantasía al propósito
La historia de Faibel empieza con una fantasía infantil: una tierra sin gatos. Pero termina descubriendo algo mucho más profundo: un propósito.
No solo busca reencontrar a su familia; también se convierte en puente, en líder, en organizador. Su experiencia personal lo impulsa a transformar la realidad para otros, a luchar contra la opresión, a unir fuerzas.
Todo emprendedor comienza con un sueño egoísta, y está bien. Pero el verdadero salto ocurre cuando ese sueño se convierte en misión colectiva. Cuando lo que hago deja de ser solo “mi proyecto”, y empieza a ser parte de algo más grande.
- “Somewhere Out There» – la canción del alma
La canción central de la película, “Somewhere Out There”, es un canto a la esperanza. Faibel y su hermana, separados, cantan a la distancia convencidos de que, en algún lugar, bajo el mismo cielo, están juntos. Es una imagen bellísima de la fe.
Como emprendedores, soñadores, migrantes… muchas veces trabajamos sin ver resultados inmediatos. Pero mantenemos esa chispa, esa canción interna, que nos recuerda que no estamos solos, que todo esfuerzo vale, que hay alguien más soñando lo mismo que nosotros.
Conclusión:
Faibel es más que un dibujo animado. Es un símbolo del coraje silencioso de quienes cruzan fronteras, físicas o mentales. De quienes dejan atrás lo seguro por lo posible. De quienes se pierden… pero se encuentran.
Si alguna vez te sentiste pequeño, perdido, rodeado de gatos en una tierra prometida que no era como te contaron… recordá a Faibel.
Él también se sintió así.
Y aun así, construyó su camino.
¿Y vos…?
¿Qué parte de vos es como Faibel?
¿Qué “gatos” estás enfrentando hoy?
¿Quiénes son tus Henri, tus Tony, tus aliados silenciosos?
¿Cuál es tu misión más allá del sueño?
Tal vez este sea el momento de levantar la cabeza, mirar al horizonte, y decir:
“Aunque tenga miedo, aunque esté perdido, voy a seguir caminando.”
MBA Federico Pipman – asesor de negocios

