Reflexión antes de Shabat
Por Federico Pipman
Cuando llega el atardecer del viernes, el mundo baja un cambio. Las luces se suavizan, los teléfonos se apagan y el alma, que durante la semana fue empujada por la prisa, encuentra un espacio para respirar.
Shabat no es solo un día de descanso: es una pausa sagrada que nos recuerda que somos más que lo que hacemos. Somos más que nuestras reuniones, nuestras metas, nuestras preocupaciones. Somos seres con propósito, con espíritu, con familia, con fe.
Cada viernes tenemos la oportunidad de reencontrarnos con lo esencial: una mesa servida, miradas que se cruzan sin pantallas de por medio, bendiciones que reconectan generaciones. No importa cómo fue la semana: Shabat llega igual. Como un abrazo que no juzga, solo te invita a entrar.
Que este Shabat sea una oportunidad para agradecer, para perdonar, para descansar. Para recordar que incluso en un mundo que no se detiene, nosotros sí podemos elegir frenar, respirar y volver a empezar con otra energía.
Shabat Shalom Umevoraj!
שבת שלום ומבורך

