
La Kipa como Símbolo de Marca Personal: Lecciones para el Marketing y las Relaciones Públicas
Durante mi etapa en la universidad todos me preguntaban “¿qué es ese gorrito que tenés en la cabeza?”. La misma pregunta me la hicieron en diferentes lugares de Argentina: en el ferrocarril Sarmiento, en el subte, o caminando por la calle. Y hace apenas unos días, volvió a surgir en un Zoom de trabajo con proveedores de Latinoamérica.
Esa simple pregunta, repetida tantas veces en diferentes contextos, me llevó a reflexionar. Y como hago cada vez que tengo una idea que vale la pena pensar, se la compartí a mis hijos —mis mejores socios creativos—, quienes me animaron a desarrollarla.
Así nace esta pequeña reflexión.
«שִׁוִּיתִי ה׳ לְנֶגְדִּי תָמִיד»
«He puesto al Eterno siempre delante de mí.»
—Tehilim (Salmos) 16:8
Este pasuk —presente en muchos espacios sagrados del pueblo judío— resume el mensaje central de la kipa: vivir con la conciencia de que no estamos solos, que hay una presencia superior frente a nosotros en todo momento. Pero también es una poderosa lección para quienes nos movemos en el mundo de la comunicación, la imagen y las decisiones públicas: actuar siempre con integridad, porque representamos algo más grande que nosotros mismos.
En el mundo del judaísmo, la kipa es mucho más que una prenda religiosa: es un símbolo cargado de identidad, valores, pertenencia y coherencia. Curiosamente, estos mismos elementos son también la base de una estrategia efectiva en marketing y relaciones públicas.
¿Qué es la kipa?
La kipa (כיפה), ese pequeño gorro redondo usado mayormente por hombres judíos, comunica en silencio un mensaje profundo: hay algo superior a mí. Su uso expresa humildad, conciencia espiritual y conexión con una identidad ancestral. Pero además de su dimensión religiosa, también funciona como un símbolo visible, reconocible y coherente. Y eso, en el lenguaje del marketing, es una marca fuerte.
Lecciones que la Kipa ofrece al Marketing y a las Relaciones Públicas
- Identidad Visual Clara
La kipa es inmediata y reconocible. No necesita explicación para quien conoce el código cultural. Las marcas también deben aspirar a tener una identidad visual clara, coherente y asociada a valores profundos. Como la kipa, una marca potente comunica sin necesidad de palabras.
- Coherencia en todos los entornos
Quien usa kipa en todo momento está enviando un mensaje de consistencia y autenticidad. En relaciones públicas, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace (branding y comportamiento) es esencial para construir confianza.
- Valores como eje de comunicación
La kipa transmite valores: respeto, humildad, espiritualidad, identidad. Las marcas que logran anclar su mensaje en valores humanos generan un vínculo emocional más profundo con su audiencia. No venden un producto: comunican un propósito.
- Pertenencia y comunidad
Usar kipa es también un acto de pertenencia: me identifico con una comunidad. En marketing moderno, las marcas exitosas no venden productos, sino comunidades de sentido (como lo hace Apple,Columbia o café Aroma en Israel ). Construyen tribus. Del mismo modo, la kipa es un marcador visible de una “tribu”.
- Gestión de la reputación
La kipa, al estar siempre visible, obliga al portador a ser consciente de su comportamiento en público. En relaciones públicas, esto se traduce en gestión activa de la reputación: lo que comunicas debe estar alineado con tus acciones, especialmente cuando representás una marca o causa.
Reflexión Final
En un mundo saturado de información y ruido, destacar requiere autenticidad, coherencia y valores sólidos. La kipa, aunque milenaria, representa muchos de los principios que hoy marcan la diferencia en el branding personal e institucional. Es una lección silenciosa sobre cómo posicionarnos con integridad en un entorno competitivo.
Si lográs que tu marca, mensaje o presencia personal sea tan reconocible, coherente y significativa como lo es la kipa para el pueblo judío, estarás creando algo más que una marca: estarás construyendo legado.
Federico Pipman
Asesor de emprendedores.
Ceo de Mamá Mía 360

