
El mal de ojo en los negocios
Una mirada desde lo espiritual, lo cultural y lo estratégico
En muchas culturas —desde el Mediterráneo hasta Medio Oriente, pasando por América Latina— se habla del mal de ojo como una energía negativa que alguien puede proyectar, consciente o inconscientemente, sobre otra persona. Esta creencia milenaria, si bien no tiene respaldo científico, sigue muy presente en la vida cotidiana de muchas personas… incluso en el mundo de los negocios.
¿Qué es el mal de ojo?
El mal de ojo es, en esencia, una forma de envidia que se manifiesta a través de una mirada o pensamiento negativo que, según la creencia, puede afectar la suerte, la salud o el éxito de alguien. En el entorno empresarial, esto se traduce en frases como:
- «Desde que publiqué mi logro, todo empezó a ir mal…»
- «Mostré mi local nuevo y bajaron las ventas de golpe…»
¿Tiene lugar en el mundo emprendedor?
Más de lo que se cree. Muchos emprendedores y empresarios experimentan altibajos que no pueden explicar solo con análisis racionales. Y aunque es importante no caer en supersticiones que paralicen, también lo es entender que la energía y la intención que nos rodea —y la que proyectamos— puede influir en nuestro camino.
Tres formas en que el mal de ojo se manifiesta en los negocios:
- Exposición desmedida en redes sociales
Mostrar cada éxito puede atraer admiración, pero también envidia. Hay una línea delgada entre compartir inspiración y provocar resentimiento. - Relaciones tóxicas o competitivas disfrazadas de amistad
A veces, las personas más cercanas son las que más se resienten por tus logros. No siempre lo dicen, pero lo transmiten. - Pérdida repentina de foco, motivación o resultados
No todo es mal de ojo, pero si todo venía fluyendo y de golpe todo se bloquea, vale la pena revisar las energías que te rodean.
¿Cómo protegerse?
1. Equilibrio entre mostrar y cuidar
Mostrar tu progreso está bien, pero no todo tiene que estar en redes. Hay cosas que se cocinan mejor en silencio.
2. Amuletos y costumbres protectoras
Desde el clásico ojo azul, hasta versículos, bendiciones o rituales que conectan con tu fe o tradición. No es magia, es intención.
3. Rodearte de gente que te celebre, no que te soporte
La envidia crece donde falta admiración genuina. Cuida tus vínculos.
4. Acción, claridad y estrategia
A veces le echamos la culpa al mal de ojo, cuando en realidad necesitamos ajustar nuestro plan. Hacer te protege.
El enfoque judío
En la tradición judía, el concepto de «ayin hará» (עין הרע – el mal de ojo) es mencionado tanto en el Talmud como en diversas enseñanzas rabínicas. No se trata de superstición, sino de una realidad espiritual que se reconoce y se aborda con herramientas concretas.
- Nuestros sabios enseñan que la persona debe evitar generar envidia en los demás (Ein berajá metzuyá ela b’davar hasamui min haayin – “la bendición reposa sobre lo que está oculto a los ojos”, Talmud Bavli, Ta’anit 8b).
- También se recomienda decir «bli ain hará» (sin mal de ojo) al compartir una buena noticia o logro, reconociendo que no todo el mundo tiene una mirada limpia o pura.
- El uso de versículos como «Ein od milvado» (No hay nada fuera de Él – Devarim 4:35) o el recitado del Salmo 91 son prácticas comunes para protección espiritual.
- Además, el ojo azul (ayin ha’tovah) es simbólicamente un recordatorio de mantener una mirada positiva sobre los demás, y no desearles lo que no nos pertenece.
En definitiva, desde la perspectiva judía, la clave está en la modestia, la gratitud, la conexión con Hashem y el deseo genuino del bien para el otro. Eso protege, más que cualquier amuleto.
Y si de ejemplos personales hablamos, mi esposa Jani —de origen sefaradí y muy turca con estas cuestiones— siempre me recuerda que no cuente todo, que no exponga de más, y que diga «bli ayin hará» antes de hablar de cualquier proyecto. Por su parte, mi querido rabino Richard Kaumann, cada vez que le consulto una idea, plan o estrategia, me dice con una sonrisa: «No te olvides de decir beezrat Hashem». Porque al final del día, no hay protección más poderosa que la fe y la conexión con el Creador.
En resumen:
El mal de ojo en los negocios es una mezcla entre energía, percepción y realidad. No se trata de vivir con miedo, sino de estar atentos, cuidar lo que se construye y proteger lo que se sueña. La energía que das y recibís importa, tanto como tu plan de marketing o tu estrategia comercial.
Y si sos judío, tenés además una herencia milenaria de sabiduría que te invita a cuidarte desde lo espiritual, actuar con humildad y confiar en que lo que viene de Hashem, nadie te lo puede quitar.
Y vos… qué hacés para proteger tu negocio del mal de ojo?
Concluyendo
Porque los negocios no son solo números.
Son energía. Son fe.
Son la intención con la que hacés las cosas y el silencio con el que las protegés.
Mostrá tu luz, pero cuidá tu aceite.
Y cuando sientas que algo se traba, volvé a lo esencial: trabajar con humildad, rodearte bien, hablar menos, confiar más…
y decir bli ayin hará y beezrat Hashem.
Porque el que bendice, crece. Y el que envidia… se vacía.
Porque al final del día, no hay protección más poderosa que la fe y la conexión con el Creador.
Beshem Hashem na’ase ve’natzliaj.
Recordá siempre lo que dice el Rey David en Tehilim (Salmo 121):
שִׁיר לַמַּעֲלוֹת, אֶשָּׂא עֵינַי אֶל-הֶהָרִים– מֵאַיִן יָבֹא עֶזְרִי.
עֶזְרִי, מֵעִם יְיָ– עֹשֵׂה שָׁמַיִם וָאָרֶץ.
Shir laMa’alot, esa einai el-heharim – mei’ayin yavo ezri.
Ezri me’im Hashem – osé shamayim va’aretz.
«Canto de ascenso: elevo mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi ayuda?
Mi ayuda viene de Hashem, Creador del cielo y la tierra.»*
Tu esfuerzo es clave, pero tu protección viene de lo Alto.
Por eso, cada paso que des, que sea con estrategia… y con bendición.
Beezrat Hashem, sin ayin hará.
MBA Federico Pipman
Mi querido rabino Richard Kaumann, luego de leer este artículo(obviamente que siempre le mando para revisar antes de publicar), me compartió algo que completa de forma perfecta esta visión. Me dijo:
«Está muy bueno, muy lindo. Y te digo una cosa más: que es tener buen ojo. Contra el mal de ojo, tener buen ojo. Estar feliz con el éxito de los demás. Eso genera un escudo protector alrededor de la persona, también ayudándola a cuidarse del mal de ojo. No es lo único, por supuesto, lo demás también está bien, pero tener buen ojo. Estar contento con el éxito de los demás. Abrazo grande.»
Ese mensaje lo dice todo: celebrar el bien ajeno también es protección.
La envidia daña, pero la alegría por el otro bendice.

