Ayer, mi esposa Jani se fue a visitar a sus padres en Kfar Jabad, y yo me quedé con Shay y Liby. Me pidieron una noche de pizza y películas, algo que, sin dudas, se merecían. Pero antes de empezar, tuvimos un debate sobre liderazgo y su importancia dentro de los valores del pueblo judío. En ese momento, recordé una clase de Gustavo Perednik, y esto fue lo que surgió…
Metzadá y Yojanán ben Zakai: Dos tipos de liderazgo ante el fin del mundo conocido
En tiempos de crisis, cuando todo parece derrumbarse, cuando el “fin” no es una teoría sino una realidad inminente, los líderes tienen dos caminos: morir con gloria o sembrar el futuro.
Hace casi dos mil años, dos historias judías nos muestran estas dos caras del liderazgo. Ambas ocurrieron casi al mismo tiempo, pero dejaron herencias opuestas.
Metzadá: morir libres
La historia de Metzadá es una de las más conocidas y conmovedoras de la historia judía.
Después de que los romanos destruyeran el Segundo Templo en Jerusalén en el año 70 d.E.C., un grupo de rebeldes judíos —los zelotes— se refugiaron en una fortaleza inexpugnable en el desierto de Judea: Metzadá.
Construida por el rey Herodes sobre una montaña rodeada de acantilados, Metzadá ofrecía una defensa natural. Allí se refugiaron alrededor de 960 hombres, mujeres y niños. Durante tres años resistieron el asedio romano.
Pero los romanos, liderados por el general Flavio Silva, construyeron una enorme rampa de tierra para poder romper las murallas. Cuando los defensores vieron que la caída era inevitable, tomaron una decisión drástica: no entregarían sus vidas a Roma.
Bajo el liderazgo de Elazar ben Yair, decidieron quitarse la vida antes de ser capturados. Según el historiador Flavio Josefo, los hombres mataron a sus familias, luego entre ellos, y el último se suicidó. Eligieron la muerte antes que la esclavitud.
Hasta hoy, ese acto es recordado como un símbolo de resistencia, orgullo nacional y determinación absoluta. El lema “Metzadá no caerá otra vez” fue usado durante años por el ejército israelí en sus ceremonias de juramento.
Yojanán ben Zakai: sembrar el futuro
Mientras eso ocurría, otro líder judío entendía que la lucha contra Roma estaba perdida, pero que el alma del pueblo podía salvarse.
Rabbí Yojanán ben Zakai, uno de los sabios más influyentes del Sanedrín, se encontraba dentro de una Jerusalén sitiada y desgarrada por luchas internas. Los zelotes, fanáticos de la resistencia armada, no permitían ninguna negociación con los romanos. Quien intentaba hablar de paz, era asesinado.
Ben Zakai vio lo que otros no querían ver: la ciudad y el Templo serían destruidos. Y comprendió que resistir a toda costa no era salvar el judaísmo, sino condenarlo.
Entonces hizo algo impensado: fingió su propia muerte.
Pidió a sus discípulos que lo pusieran dentro de un ataúd cerrado y lo sacaran de la ciudad, argumentando que iban a enterrar al maestro. Los zelotes permitían sacar cuerpos, así que no revisaron.
Una vez fuera, fue directamente al campamento romano. Allí se presentó ante el general Vespasiano y lo saludó con las palabras:
“¡Salve, emperador!”
Vespasiano se burló:
“No soy emperador.”
Pero minutos después, llegó un mensajero desde Roma: el emperador Nerón había muerto y Vespasiano acababa de ser nombrado nuevo emperador.
Sorprendido por la clarividencia del rabino, Vespasiano le ofreció una petición.
Ben Zakai no pidió salvar Jerusalén ni el Templo. Pidió algo pequeño, pero esencial:
“Dame Yavne y sus sabios.”
Allí fundó una nueva academia de estudio, donde se reconstruyó el judaísmo.
Sin altar.
Sin Templo.
Sin sacrificios.
Pero con Torá, sabiduría, ley, debate, transmisión.
De esa pequeña ciudad nació el judaísmo rabínico, el que conocemos hoy.
⚖️ Dos modelos de liderazgo
Ambas historias son reales. Ambas son judías.
Pero representan dos estilos de liderazgo completamente diferentes:
Metzadá es el liderazgo de la resistencia total.
No se negocia.
Se lucha hasta el final.
El honor está por encima de todo.
El legado es simbólico: “murieron por lo que creían”.
Yojanán ben Zakai representa el liderazgo de la visión estratégica.
Se adapta sin traicionar la esencia.
Lee el contexto.
Sabe que perder una batalla no es perder la historia.
El legado es concreto: “salvó el alma del pueblo y sembró el futuro”.
¿Y hoy?
Vivimos en un mundo donde muchos liderazgos siguen el modelo de Metzadá:
Resistir, pelear, incendiar todo antes de ceder.
Pero quizás, en tiempos de crisis —económica, cultural, tecnológica o incluso personal—, lo que más necesitamos es a alguien que pida Yavne.
Alguien que vea más allá de la destrucción, que no se aferre a las estructuras, sino a los valores esenciales.
En 2020, muchas empresas eligieron resistir como Metzadá: negarse a lo digital, aferrarse a sus viejos modelos.
Otras, como Yavne, reinventaron su propuesta de valor: se digitalizaron, colaboraron, crearon nuevos rituales sin perder su identidad.
Hoy, hay líderes que siguen luchando por mantener estructuras caducas.
Y hay otros que ya están construyendo nuevos templos: más livianos, más móviles, más duraderos.
Porque a veces, la mejor manera de honrar una historia, no es morir por ella… sino reinventarla.
Preguntas para líderes y emprendedores:
¿Qué parte de tu “Jerusalén” estás tratando de salvar, aun sabiendo que ya cayó?
¿Estás liderando desde el miedo a perder o desde la capacidad de construir algo nuevo?
¿Qué es “Yavne” en tu vida, tu empresa o tu comunidad?
Conclusión
Metzadá emociona. Yojanán ben Zakai construye.
Una historia nos rompe el corazón.
La otra nos da herramientas para seguir.
Metzadá hizo historia.
Yavne la escribió.
MBA Federico Pipman
Asesor de negocios y CEO & Founder de Mama Mia 360

