
“¡Cinco cervezas, por favor!”
Un soldado romano levanta la mano con dos dedos y el mozo, confundido, no sabe si traerle dos, cinco… o llamar al psiquiatra.
El romano, convencido, hace el gesto de la “V” que para él significa cinco.
El mozo, moderno, interpreta que son dos.
Y ahí está el chiste: los dos tienen razón, pero no hablan el mismo código.
No era peronista el romano…
La importancia de poder comprender lo que el otro expresa y hacer lo pertinente es fundamental.
Que profesión fascinante la abogacía.
En el mundo emprendedor pasa igual:
Podés tener la mejor idea, el mejor producto o la estrategia más brillante,
pero si no sabés comunicarlo de forma que el otro lo entienda, no hay venta, no hay conexión, no hay magia.
Hablar el idioma de tu cliente, de tu equipo o de tu inversor es tan importante como lo que querés decir.
Un mensaje mal interpretado puede ser la diferencia entre cerrar un trato o perderlo para siempre.
Por eso, la clave no es solo tener razón, sino lograr que el otro la comprenda.
En la vida, en los negocios y hasta en la mesa del bar…
entre el “V” de victoria y el “2” de confusión, se define si te traen cinco cervezas, dos… o ninguna.
✍️ MBA Federico Pipman
CEO de Mamá Mía 360 | Asesor de negocios y coach motivacional

