
Janucá, marketing, ventas y emprendedurismo
(Una lectura actual de una historia eterna)
En estos días de Janucá, todos los días venimos charlando y estudiando con Jani y con los chicos de distintas cosas: de la vida, del trabajo, de lo que pasa alrededor, de lo que cuesta, de lo que inspira.
Y en medio de esas charlas llegó el momento de hacer mi propia comparación entre Janucá y conceptos actuales de mi trabajo cotidiano: marketing, ventas y emprendedurismo.
Esto no salió de un libro ni de una teoría.
Esto salió entre todos, conversando, preguntándonos, conectando puntos.
Y cuanto más lo hablábamos, más claro quedaba algo:
Janucá es una clase magistral de estrategia, acción y crecimiento sostenido.
JANUCÁ = ADN EMPRENDEDOR
1️⃣ Una idea chica que se niega a morir
Había pocos, sin recursos, sin ejército, sin presupuesto.
Pero había una visión clara y una identidad fuerte.
Marketing:
Las marcas que ganan no son las más grandes, son las más convencidas.
Emprendimiento:
No esperaron “cuando estén dadas las condiciones”. Actuaron igual.
2️⃣El aceite: MVP (Producto mínimo viable)
Había aceite para un solo día.
Lo lógico era decir: “no alcanza, no prendamos”.
Ellos dijeron: prendemos igual.
Emprendimiento moderno:
- No tenés web perfecta → salís igual
- No tenés logo final → vendés igual
- No tenés todo claro → probás igual
Janucá enseña: primero encendé, después escalá.
“Lo veo todo el tiempo en Israel. Emprendedores olim con buenas ideas, talento y ganas, que no salen porque ‘todavía no está listo’: falta el hebreo perfecto, la web ideal, el logo definitivo. Mientras esperan, la idea se enfría. Janucá enseña lo contrario: encendé con el aceite que tenés hoy.
¿Qué vela estás postergando encender?”
3️⃣ La luz como branding
La mitzvá es publicar el milagro (Pirsumei Nisa).
No es privado.
No es escondido.
Es visible hacia afuera.
Marketing puro:
- La luz se pone en la ventana, no en el living
- La marca que no se muestra, no existe
Insight:
Janucá no se cumple en silencio. El valor está en mostrarse.
4️⃣ Sumar, no reemplazar (crecimiento sostenible)
En Janucá:
- Cada día se suma una vela
- Nunca se apaga una para prender otra
Ventas y negocios:
- No quemes clientes viejos por nuevos
- No destruyas lo que ya funciona
- Crecé por acumulación, no por destrucción
5️⃣ Beit Hilel vs Beit Shamai: una lección de oro puro
Existe una discusión clásica:
- Beit Shamai decía: se empieza con 8 velas y se va bajando hasta 1.
- Beit Hilel decía lo contrario: se empieza con 1 y se va sumando.
La halajá queda como Beit Hilel:
crecimiento gradual y ascendente.
Y esto es oro puro para la vida y los negocios.
La enseñanza es clara:
- Siempre tenés que visualizar la meta, la luz completa, el objetivo final.
- Pero el camino es paso a paso, sin quemar etapas.
- Cada día un poco más, pero firme.
- Sin ansiedad, sin atajos, sin apagar lo anterior.
Emprender no es llegar rápido. Es avanzar con sentido hasta llegar a la luz.
6️⃣ Timing perfecto
Janucá se prende:
- De noche
- Cuando hay oscuridad
- Cuando la calle está viva
Marketing estratégico:
El mejor momento para salir no es cuando todo está bien,
es cuando la gente necesita luz.
Crisis = oportunidad de marca.
7️⃣ Constancia > golpe de suerte
El milagro no fue solo que duró 8 días.
Fue que cada día alguien volvió a encender.
Ventas reales:
- El post diario
- El seguimiento
- El llamado incómodo
- La repetición
No es magia. Es constancia.
8️⃣ Janucá no es Pesaj
Pesaj es salida espectacular, milagros visibles, show.
Janucá es proceso lento, interno, estratégico.
Emprendedor real:
- No todos los éxitos son virales
- Muchos son silenciosos, pero sólidos
9️⃣ Janucá se vive con el cuerpo, no solo con ideas
Janucá no es solo velas y conceptos.
Es aceite que se come, manos sucias de azúcar, risas alrededor de una mesa.
Comemos sufganiot y levivot, comidas llenas de aceite,
para recordar que el milagro no fue abstracto:
fue físico, real, cotidiano.
Jugamos al sebivón, incluso sin saber quién va a ganar,
porque Janucá también enseña algo simple y profundo:
no todo tiene que estar bajo control para tener sentido.
Emprender es igual:
- te ensuciás las manos
- repetís rituales
- celebrás pequeños avances
- seguís jugando aunque no siempre ganes
La luz no aparece solo en la cabeza.
Aparece cuando participás, cuando te sentás a la mesa y sos parte del proceso.
Janucá nos recuerda que el milagro empieza cuando dejás de esperar condiciones ideales y encendés con lo que tenés, avanzando de a poco, pero con constancia, hasta llegar a la luz completa.
“La luz no llega de golpe. Se construye. Una vela, una acción, un día a la vez.”
Jag urim sameaj!!!
✍️ MBA Federico Pipman
CEO de Mamá Mía 360 | Asesor de negocios y coach motivacional

