
Ya casi llegando a casa, después de tres días intensos en el Golán. Hoy, mientras pasábamos por un viñedo, se me vino a la mente un cuento de Jorge Bucay que solía contarme mi papá. Y justo ahora, aprovecho para mandarle un gran saludo por su cumpleaños. Gracias por esas historias que siguen apareciendo en los momentos más inesperados.
La jarra de vino y el aporte latino en Israel
Por Federico Pipman, asesor de negocios
En un pequeño pueblo, el alcalde decide hacer una gran fiesta y propone como símbolo de unión que todos los habitantes lleven una jarra de vino para llenar una gran tinaja en la plaza. Cada persona debía verter su vino en la tinaja de forma anónima.
Uno de los vecinos piensa: «Si en lugar de vino llevo una jarra de agua, nadie lo notará. En medio de tanto vino, una jarra de agua no hará diferencia.»
El día de la fiesta, todos los habitantes hacen su aporte. Al final, cuando el alcalde da la señal, se sirve la primera copa… y para sorpresa de todos, la tinaja está llena solo de agua. Cada uno había pensado lo mismo: «Mi falta no se notará.»
Este cuento de Jorge Bucay, aparentemente sencillo, es una poderosa metáfora que puede aplicarse directamente a la realidad económica y laboral de los latinos en Israel.
Una mirada hacia adentro
Muchos latinos llegamos a Israel con la ilusión de prosperar, pero también con enormes desafíos: idioma, barreras culturales, reconocimiento profesional, adaptación. En este contexto, vale preguntarnos:
¿Estoy haciendo mi parte con compromiso?
¿O estoy esperando que otros lo hagan por mí?
La enseñanza para emprendedores y trabajadores
- La mentalidad del «nadie se va a dar cuenta» es destructiva
Pensar que «soy uno más, mi esfuerzo no cambia nada» es una trampa. En el mundo emprendedor, esta actitud genera:
Falta de calidad en servicios o productos.
Proyectos poco profesionales.
Abandono frente a los primeros obstáculos.
Una comunidad sin red, sin sinergia.
- Cada acción cuenta
La comunidad latina en Israel no es gigante. Por eso, cada emprendimiento, cada negocio bien hecho, cada profesional que se destaca, marca una diferencia real.
Un latino que hace las cosas bien no solo crece él: abre puertas y mejora la percepción de todos los latinos.
- El compromiso comunitario como base del éxito
El cuento muestra que cuando todos están comprometidos, el resultado es grandioso: una tinaja llena de vino.
En nuestra comunidad eso podría ser:
Una red de apoyo entre emprendedores.
Colaboraciones reales entre profesionales.
Formalización y profesionalización.
Acciones concretas para el emprendedor latino en Israel
Formarse constantemente: No conformarse con lo mínimo, buscar mejorar.
Actuar con profesionalismo: Aunque uno esté empezando, comportarse como si ya estuviera en la cima.
Colaborar, no competir a la baja: Elevar el estándar juntos.
Dar buena visibilidad: Usar los éxitos individuales para inspirar a otros.
Una frase para recordar
«Cada vez que decidimos llevar una jarra de agua en lugar de vino, no solo estamos fallando como individuos, sino como comunidad. Ser latino en Israel es una oportunidad para demostrar que sí aportamos valor, que sí hacemos la diferencia… y que cada uno de nosotros puede llenar esa tinaja con lo mejor que tiene.»
Federico PipmanAsesor de negocios, conferencista y acompañante de emprendedores latinos en Israel.

